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01-03-2017

    Alba Carmona, una catalana por bulerías

    La vocalista de Las Migas, siempre ha destacado por su talento como artista, aunque no siempre lo vio como un camino profesional.

    “Yo nunca lo he tenido claro”. Uno espera una declaración así de casi cualquier joven normal, del montón, que se enfrenta a su vida profesional en un mar de dudas, con más opciones abiertas que una vocación clara. Pero no tanto de una artista nata y de tronío como Alba Carmona, la vocalista del grupo flamenco Las Migas, cantante, compositora, bailaora y lo que le pongan por delante.

    “Yo cantaba porque me apetecía, pero nunca me lo había planteado como carrera profesional. Pero en segundo de Bachillerato tuve un profesor que daba clase en una escuela de música y me propuso formarme. Decidí probarlo, porque no tenía una idea clara de qué hacer profesionalmente, y en seguida lo vi clarísimo. A mi padre no le gustó cuando empecé en la música porque tenía un grupo que cantaba a veces en bares por la noche. Pero se relajó cuando vio que iba a seguir estudiando”.

    Ella es de Horta, Barcelona, y de allí son sus primeros recuerdos. “Todo lo que recuerdo es felicidad, éramos una familia unida y humilde. En mi casa éramos aficionados al arte, así que mi madre me llevó a la escuela de danza y recuerdo bailar con ella. Recuerdo tocar la guitarra. También dediqué muchas horas a la natación”. Se explaya recordando: “Mi madre es peluquera y mi padre policía, y también tenían un bar en el que trabajaban como locos, en un polideportivo. Lo pasé muy bien allí”.

    Pero pese a no haber pensado nunca en dedicarse al arte, Alba tiene los tres elementos clave para triunfar en el mundo artístico: talento a raudales, una enorme disciplina y capacidad de trabajo y tradición familiar.

    “Mi madre tenía una academia de baile con muchísimo arte, y mi hermana y yo empezamos a bailar ya de chiquititas allí. En mi casa se ha vivido siempre mucho la cultura”, revela.

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