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03-04-2017

    En el arte, no hay horarios ni vacaciones

    Para trabajar como artista, Alba considera que hay algunos elementos en el día a día que no pueden faltar, entre ellos el calor de su familia.

    Tesón, esfuerzo, disciplina. Así se define la propia Alba: “Soy muy trabajadora, inquieta y exigente. Nuestra madre no nos dejaba empezar una actividad extraescolar si no la íbamos a acabar. Si nos apuntábamos, acabaríamos el año y lo acabaríamos bien. Ahora llevo más de quince años en el mundo de la música. Amo el arte y soy una persona muy feliz ”.

    Considera que aparte de una dedicación y admiración plena, para trabajar como artista es muy importante sentirte arropada por aquellos a los que quieres. En su caso, Alba siempre ha sentido su familia como un gran pilar en donde apoyarse. Y parte de esa familia que Alba considera clave en su vida, su marido, Jesús. “Llevamos casi tres años juntos. Le conocí en Sevilla. Él es músico, guitarrista, y aunque llevamos juntos relativamente poco, siento que le conozco desde siempre. Nuestra relación fue muy rápida, nos enamoramos como locos y nos casamos al año y medio de estar juntos. Ahora mismo tengo un increíble equilibrio emocional con él. Él me ayuda mucho con mis cosas, con mi música. Le admiro mucho a nivel profesional por su tesón y su buen gusto. Antes de conocerle, su música me impactaba y ahora que la tengo más de cerca me impacta mucho más. Y además compartimos muchos valores. Cada uno tiene sus opiniones, pero seguimos un camino común y nuestra raíz es muy parecida”.

    En el arte, no hay horarios ni vacaciones, ni la propia Alba va a ceder en una exigencia que sale de ella misma tanto como de los demás: “ Los músicos curramos mucho, no tenemos horarios, todo el tiempo que le dediques a tu instrumento es poco. La industria es un sector complicado, pero también necesario. Hay que encontrar el equilibrio y luchar por mantener tu identidad. Después de todo, Alba está hecha a la dificultad, incluyendo serios obstáculos para ser lo que es y piensa seguir siendo hasta el final: “Me operaron dos veces de la voz, de pólipos y un quiste intracordal. Fue un trance muy duro porque no sabía si tendría que dejar de cantar, y todo esto justo cuando estaba en la carrera de canto. Afortunadamente lo superé y no he vuelto a tener más lesiones”

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