Buscar...

12-06-2017

“Empiezo muy temprano en el estudio, desde las 5 de la mañana dibujando”

Izaskun Chinchilla nos cuenta detalles de su día a día. La dedicación en el estudio, sus sueños de futuro y el amor por su familia.

Cuando encuentras carreras tan labradas y exitosas como la de Izaskun, uno se pregunta cuándo tuvo lugar aquel primer encargo que catapultó todo lo demás. Para la arquitecta, su gran aventura profesional se inició con el proyecto de fin de carrera. “Cuando estaba con el trabajo –año y medio de dedicación- apareció un concurso para la Feria del Libro. Se trataba de  hacer un pequeño pabellón para la UNED. Lo gané, y gracias a él conseguí mi primer encargo. Tuve muchísima suerte, todo se fue encadenando solo, y encontré trabajos que en los primero momentos del estudio fueron muy compatibles con la estabilidad propia del arranque,  de una persona que acaba de empezar y no tiene contactos familiares en el sector”.

Si la creación en su estudio es una ‘pata’ esencial de su actividad, Izaskun no considera menos su otro gran amor profesional, la docencia. “La parte docente es fundamental; es maravilloso compartir todo eso con veinte, treinta o doscientas, porque todo proyecto que se plantea crece y se diversifica”. Y ¿cómo es una jornada normal, un día cualquiera de Izaskun Chinchilla? “Empiezo muy temprano en el estudio, desde las 5 de la mañana, dibujando: me paso el día dibujando, dibujos rápidos. Luego le hago un desayuno sorprendente a mi hijo -que no acepta nada que no sea sorprendente- y le llevo al ‘cole’. En el estudio muchos días trabajamos online, ya que hay dos colaboradores permanentes en Inglaterra y dos en España. No hago estudios de mercado ni me interesan. Hablamos unas tres horas con el cliente para ver realmente qué quiere, y contamos con mucha ayuda de sociólogos”. Izaskun destaca la comunicación, como el pilar irremplazable del buen trabajo en su estudio “En el estudio no hay horarios, pero todo funciona porque todos tienen claro lo que tienen que hacer y compartimos todo lo que hacemos cada día, algo fundamental para organizarnos y para mantener el ‘ego’ bajo control. De este modo la tarea de organización no recae sobre mí, sino sobre la metodología del grupo. Hace mucho que no tengo un fin de semana sin hacer nada, pero aun así este sistema me permite vivir de manera flexible y poder atender mi maternidad”.

Porque, junto a su profesión, lo más importante en la vida de Izaskun son su maternidad y su pareja. Y los amigos, claro. “Tengo muchísimos amigos, de todo tipo, y gracias a ellos soy quien soy. Me rodeo de ellos para los proyectos importantes, aunque reconozco que apenas veo a los que son ajenos a mi ámbito laboral”. A su marido lo conoció en un bar, y aunque afirma que es un “ingeniero estructural maravilloso” la arquitecta nos confiesa que no trabajan juntos. “Nos pelearíamos sin parar. Y eso que es muy difícil que me estrese, soy muy alegre y activa, no suelo caer en el mal humor. Le pido opiniones de vez en cuando e intento que me ayude, pero tiene mucho que compatibilizar. Todo lo que dice él me parecen cosas reales, mientras que lo que digo yo me da la sensación de que fuera aire”. A Izaskun se le ilumina el rostro cuando le toca hablar de su gran amor. “Lope, mi hijo, cumplió 5 años en diciembre, y la experiencia diaria más feliz es estar con él; es cuando sonrío con plenitud. Es un ser luminoso, que jamás tiene rabietas. Dice que quiere ser fabricante de robots –y será lo que quiera ser-; ya hace robots con cosas de casa, como desodorantes o tapones. ¿Arquitecto? Ni siquiera estoy segura de que vaya a existir la carrera en el futuro…”.

El reconocimiento creciente a su labor ha llevado a Izaskun a hacer interesantes planes de futuro. “Me gustaría estabilizar un poco las condiciones de trabajo para un grupo más grande. Ahora solo tengo dos o tres fijos, más contrataciones ‘ad hoc’. También me gustaría ser un referente femenino para todos. Aspiro a dirigir, por ejemplo, una universidad”. Y si tocamos el mundo de la moda, ¿cómo sería un bolso diseñado por Izaskun Chinchilla? “Si hiciese un bolso tendría un punto artesanal, porque eso permite que puedas hacerlo tuyo, y da pie a que la gente lo modifique y te dé nuevas ideas para innovarlo. Me encantaría que tuviese un aspecto ecológico , también tendría colores vitalistas e investigaría aspectos funcionales. Me gustaría que tuviese un punto inacabado para que se le pueda personalizar, como la gente que le pone un pañuelo”.

Comparte: