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15-05-2017

    La feminidad, nunca debe ser un obstáculo

    Para Gloria Gratacós, es precisamente la feminidad lo que potencia a la mujer en el mundo profesional.

    Aunque Gloria es partidaria de educar en la moda desde la familia, hoy parece más difícil. “Oigo a muchas madres quejarse de que no pueden ir de compras con sus hijas. Lo he vivido en la tienda. Viene la madre que quiere que su hija tenga un estilo determinado y la hija no lo tiene ni por asomo. Y aquella madre no se sabe poner en el lugar de su hija. Y por eso a la niña, sea de la edad que sea, le gustará más ir de compras con una amiga que con su madre, porque madre e hija siempre van a chocar”.

    Y el caso contrario: la madre que quiere imitar a su hija, algo que a la hija le horroriza y ‘veta’ las decisiones de la madre. “Veo mujeres que están estupendas con determinados modelos que, al final, no se atreven a comprar porque, me dicen, “mi hija me va a decir que no me lo ponga”. Es una cuestión de pudor, las hijas sienten pudor por sus madres, mayor cuanto más pequeñas son”.

    El pudor es uno de los conceptos pasados de moda cuya desaparición más lamenta Casacuberta. “El pudor existe, por mucho que hoy haya caído en desuso la palabra. Una niña pequeña tiene muchísimo pudor. Fijaos que no se duchan con sus hermanos, ponen muchísimo cuidado de mostrarse sin ropa. El pudor se lo arrancamos nosotros de cuajo, hoy día a los diez o doce años. Antes sucedía quizá más tarde, pero hoy día no, y eso es un gran error por nuestra parte”.

    “Este pudor –insiste Gloria con vehemencia- no se puede perder nunca. Porque, al final, no es más que otro aspecto de lo que llamamos ‘glamour’. Es el misterio, el candor, lo que hace que la mujer sea femenina ante el hombre”.

    Otro concepto del que no se habla o, al menos, no sin cierto desprecio. Otro gran error, este nacido casi de un malentendido, de un modo erróneo de entender el mundo laboral. “Lo que sucede es que la mujer tiene que valorar muchísimo su trabajo, y en él tiene que medirse con el hombre y ser, no ya un diez, sino un once. Pero en ese esfuerzo es frecuente que dé de lado su feminidad, la aparque pensando que es un obstáculo. Lo que no advierte es que esa feminidad es también importante en el trabajo porque en la propia dinámica profesional mujeres y hombres ven las cosas de modo muy distinto cómo lo ve el hombre a cómo lo ve la mujer. La mujer no debe perder nunca ese eje central de su vida que es la feminidad”.

    Para Gloria, “la mujer es la gran perdedora de nuestro tiempo. Con tanto feminismo, machismo y todas estas cosas, la mujer ha perdido todas las cartas de navegar”.

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